| Cómo hice el libro |
| viernes, 08 de febrero de 2008 | |
![]() En el verano del 93, después de haber trabajado en la preproducción de Tango feroz como asesor musical, me puse a ordenar los casi 200 reportajes con distintas personas que había hecho sobre Tanguito durante once años. Y, como en las novelas de espionaje, sobre esos tramos finales del trabajo surgieron los datos y los testimonios decisivos par rearmar fidedignamente la historia. Por ejemplo, la aparición de Tango Bis, el personaje que nunca había aceptado hablar de su especial relación con Tanguito. O los datos sobre el Borda, que me facilitó uno de los médicos que dirigieron el servicio de drogadictos que existía allí en 1972. O los relatos de quienes compartieron con Tango sus últimos días de encierro en ese neuropsiquiátrico, y lo vieron escapar en la mañana del 19 de mayo. Con los testimonios de medio centenar de informantes -familiares, amigos y conocidos-, y una completa carpeta de recortes, material diverso de archivo, registros de su paso por escuelas, comisarías, hospitales y cárceles, me puse a escribir el libro a comienzos del 93, mientras Piñeyro se moría de ansiedad porque había terminado su película y todavía no tenía fecha de estreno. Descarté la narración novelada porque creí no tener la autoridad suficiente: mal podía ser el relator de su vida, si no lo conocí personalmente. Además, me resultaba llamativo cómo se contraponían algunos testimonios con otros, sencillamente porque la memoria no siempre registra de la misma forma lo vivido, y es lógico que cada cual tenga su propia versión de lo que pasó. Debido a eso, opté por la fórmula más sencilla y a la vez más heterogénea de contar la historia: encadenar los testimonios y conservarlos tal como figuran en las cintas, con su intensidad y su aspereza coloquial, y sus coincidencias y disensos. De esa forma, creo, el lector podrá sentir que está compartiendo una mesa de un bar -¿La Perla de Once?- con la gente más cercana a Tanguito, y que esa gente se ha decidido a contarle su historia. Así también, creo, este libro se conecta con la esencia de esa leyenda, que como todas las leyendas se transmitió oralmente a través deltiempo, creciendo, variando, distorsionándose a veces en el camino. Mi especial recuerdo para Miguel Abuelo, que fue uno de los primeros que me ayudaron a entrar en la historia de Tango. Miguel murió el 26 de marzo de 1988. Creo que le habría gustado ver concluido el trabajo. (...) Espero que este libro permita a muchos recuperar algo del espíritu de los sesenta, década que en Buenos Aires no terminó cuando el calendario lo indica, ni cuando el hombre llegó a la Luna, sino en 1972, cuando un tren mató a Tanguito. Por último, siento que esta historia tendrá su versión definitiva cuando Pipo Lernoud, Moris o Javier Martínez se decidan escribir un libro. Deseo que este trabajo mío sirva para sobrellevar la espera.
Víctor Pintos (Texto "A los lectores" del libro Tanguito - La verdadera historia) |
|