Skip to content
Narrow screen resolution Wide screen resolution Auto adjust screen size Increase font size Decrease font size Default font size blue color orange color green color

Victor Pintos

Página principal
Libros - Atahualpa Yupanqui - Este largo camino
jueves, 21 de febrero de 2008

"Atahualpa Yupanqui - Este largo camino", libro compilado, editado y escrito por Pintos, presenta las Memorias del folklorista, el más importante de la historia en la Argentina y uno de los más reconocidos músicos populares del mundo.

Este trabajo incluye los textos que Yupanqui había comenzado a escribir a manera de “Memorias” para un libro que quedó inconcluso, junto a monólogos, charlas, entrevistas y autoentrevistas que fueron compilados y editados por Pintos. 

Publicado por Editorial Cántaro en el comienzo de abril de 2008, este libro incluye un CD con las míticas seis primeras grabaciones realizadas no profesionalmente por Yupanqui en 1936 a instancias de una agrupación tradicionalista de Rosario, y que fueron publicadas por única vez en discos de pasta, en ese año, para ser regaladas en los almacenes de ramos generales a los compradores de una cierta cantidad de paquetes de yerba de la época, “Néctar”. 

El prólogo de esta obra, escrito por Pintos, es el siguiente:

 

Prólogo

 Como se hacía antes, prolijo y formal, comenzó por la portada y puso: “Atahualpa Yupanqui - Este largo camino – Memorias”. Y luego, con esa máquina de escribir portátil que lo acompañaba, comenzó a encadenar recuerdos en apuntes que creía que debían quedar contados en un libro.

 
Durante meses, a fines de los años 70, Atahualpa Yupanqui tipió historias, anécdotas y semblanzas de su pasado. Pero la tarea quedó inconclusa. Cuestiones diversas, algunas relacionadas con su trabajo y otras personales, le hicieron abandonar el intento. Y allí quedó el texto, dormido en una carpeta, entre tantos otros papeles con poemas, letras de canciones que nunca llegaron a tener música, escritos, pensamientos y cartas.

 
Hace diez años tomé contacto con la herencia de Atahualpa Yupanqui para concretar la edición de una maravillosa grabación hecha por Osqui Amante en 1983, durante un concierto que el más grande folklorista de la Argentina celebró en Mar del Plata. El disco, que se llamó “buenas noches... compatriotas”, fue la primera producción realizada en Estudio del Arco de León Gieco. El mismo León prologó esa edición con sentidas palabras que, creo, merecen ser revisitadas. “Atahualpa Yupanqui es un mega”, puso. “Un enorme depósito de poesía, de información, de contenido, de música, de silencio, de misterios”.

 
En los días en que trabajábamos la publicación de ese CD, Roberto Chavero, el Coya, hijo menor de Yupanqui, me mostró una decena de cajas que tenía en su archivo, con cartas que su padre le había enviado a su madre, durante los casi 50 años que compartieron hasta que la muerte los separó. Ese tesoro me fue confiado y llegó a ser un libro que se publicó en febrero de 2001 como “Atahualpa Yupanqui – Cartas a Nenette”. La tarea me demandó seis meses de trabajo para el ordenamiento, la transcripción y la compilación de las cartas –casi todas manuscritas-, que por gentileza de la Fundación Atahualpa Yupanqui pude hacer en el mejor ámbito imaginable: la casa de Cerro Colorado.

 
Recuerdo que una tarde de mucho calor en el Cerro en que estaba trabajando con las cartas, el Coya me contó que había reencontrado los textos que su padre escribió para sus Memorias, y en otro de sus viajes –por entonces vivía en Buenos Aires, ahora volvió a su origen y está radicado en Cerro Colorado-, me los dio. Algún día tenemos que hacer algo con esto, me dijo. Eso fue hace ocho años.

Desde entonces los tenía. Los leí y releí muchas veces, disfrutando del extraño privilegio de tener en mi casa –que ya no está en Buenos Aires, sino en mi ciudad de origen, Olavarría- un libro –o una parte de un libro- inédito de Atahualpa Yupanqui.

 
En la segunda mitad de 2007 sentí que había llegado la hora de que esos escritos finalmente se hicieran públicos. Acaso ése podría ser un buen regalo para don Atahualpa Yupanqui en este 2008 en que está cumpliendo 100 años (Don Ata y todos los abuelos nunca mueren: en todo caso se duermen, como dice la canción).

 -

Para llegar a este Memorias compartí esfuerzos, disposición e intenciones con el Coya. Por su gestión, del archivo de la Fundación que preside se me permitió extraer conversaciones, monólogos y autoentrevistas grabadas por Yupanqui en los años 80, que transcribí y seleccioné para obtener los textos que completan el libro que Yupanqui había comenzado a escribir y quedó inconcluso.

 
El trabajo que demandó este rescate se hizo en un tiempo adecuado. Quiero contar, aquí, de qué forma conseguí llegar a esa certeza.

Otro de los trabajos relacionados con la obra de Yupanqui que realicé en estos años fue una participación en el ciclo documental para televisión “Los caminos de Atahualpa”, producido en 2007 por el canal Encuentro que impulsa el Ministerio de Cultura y Educación. En uno de esos envíos, aparece Yupanqui diciendo que el camino se compone de numerosas llegadas y que sólo se disfruta adecuadamente haciéndolo a pie o a caballo, a lo sumo. Con un viaje en ómnibus o en avión nada madura, dice. (Esas palabras, recuperadas en forma completa, o sea sin la edición que se les hizo para el veloz formato audiovisual de estos tiempos, están incluidas en este libro). Y atendiendo el consejo, trabajé así este libro.

Es decir que no hice una transcripción y una compilación livianas sino que avancé paso a paso, deteniéndome en cada piedra, cada idea, cada árbol, cada atardecer.

 

Sugiero que su lectura también sea respetuosa de ese tempo de sabio que Yupanqui tenía para escribir música y poemas, exponer sus ideas y vivir.

Agradezco al Coya y a su familia por la confianza, a toda la buena gente que trabaja en la Fundación Atahualpa Yupanqui, especialmente a Luciano Leonori y a Carlos González Quintana, a mis hijos Victoria y Pedro que a medida que van creciendo entienden cada vez más por qué su papá está tan interesado en la obra de Yupanqui, a Diana Mornhinweg que es mi cable a tierra, a mis padres que siempre me acompañaron en el viaje, y sobre todo a mi abuelo, el Tata, que se durmió en el 97 pero sigue estando, y que como Yupanqui nació hace justo 100 años.

 

 Víctor Pintos

Olavarría, en el comienzo de 2008.

 

 

 
COSQUÍN 2011, POR CANAL 10 DE CÓRDOBA
En los cuatro días previos al festival, Víctor Pintos dio a conocer su documental "Cosquín, una historia viva", realizado en alianza con la productora cordobesa Cinepress. Luego comenzó a realizar un ciclo en vivo desde un estudio montado en la Plaza Próspero Molina, al lado del escenario Atahualpa Yupanqui. Este envío, "Cosquín la previa", se emite de 21 a 22.30, momento en el que comienza la televisación del festival. Todo por Canal 10 de Córdoba.