Novedades
40 años de Woodstock, nota especial y documental de radio | 40 años de Woodstock, nota especial y documental de radio |
| lunes, 17 de agosto de 2009 | ||
|
Ayer, una nota de Víctor Pintos sobre el legendario festival celebrado en 1969, fue tapa del suplemento dominical Temas del diario La Voz del Interior de Córdoba. Fue el debut del periodista en el medio, uno de los más importantes del interior del país. Por la tarde, la emisora olavarriense 98Pop emitió un documental de audio sobre el mismo tema, producido por Pintos.
Este video es el promocional de ese trabajo, realizado para la televisión local de esa ciudad bonaerense.
La nota completa del periódico cordobés es la siguiente: ![]()
Ayer nomás
En 1969 pasó todo: el
hombre en
Por Víctor Pintos
A las tres de la tarde del domingo 17 de agosto de 1969 llovió
en las afuera de Nueva York. En una granja de Bethel, a El Festival de Woodstock quedó en la historia del siglo XX como el más importante de todos. Tuvo todos los condimentos como para ser inigualable. Como la asistencia fue mayor a la esperada (se suponía que asistirían unos 250 mil jóvenes, hubo un millón), mucho debió resolverse sobre la marcha, por lo que podría hablarse de un megaevento espontáneo. Fue el momento cúlmine de la cultura hippie que proponía hacer el amor y no la guerra, en las horas en que miles de jóvenes estadounidenses combatían en Vietnam sin saber bien por qué, y promovió al rock a la categoría de música culturalmente reconocida. ¿Un festival tan importante para la cultura joven de todo el mundo fue inmediatamente reconocido como tal? No. La prensa de Nueva York le dio el tratamiento de una noticia de información general. Incluso fue calificado como “un alboroto”. Un diario llegó a poner, en la bajada del título: “En tres días como máximo habrá terminado”. La excepción fue el artículo de la revista Rolling Stone (la original norteamericana) en el que el periodista Jan Hodenfield recogió el testimonio de uno de los asistentes al festival e hizo suyas sus palabras: “Fue como hacer el amor por primera vez. Lo hacés, te gusta, y querés hacerlo otra vez y otra más, porque es algo fabuloso”. Luego profetizó: “Volverán a hacerlo. Las filas de la joven disidencia lo harán en París y Praga y Fort Lauderlade y Berkeley y Chicago y Londres. Se entrelazarán cada vez con más fuerza hasta que el mapa del mundo en el que vivimos sea visible para todos los que forman parte de él y para todos los que están aprisionados en él”. UNA MARATÓN El legendario festival duró tres días. La entrada costó 18 dólares por un día. El abono, 94. El organizador Michael Lang, que venía de producir un festival en Miami el año anterior, con Jimi Hendrix y The Mothers of Invention (el grupo de Frank Zappa) como principales atracciones, había proyectado el festival en el pueblo de Woodstock, pero los vecinos dijeron que no. La solución apareció cuando el joven Sam Yasgur convenció a su padre Max para que cediera unas hectáreas de su granja de Sullivan County, Bethel, para albergar el festival. Allí hay, ahora, una placa recordatoria. La música sonó a partir de las cinco de la tarde del viernes. En esa primera jornada tocaron Richie Havens, Country Joe McDonald, John Sebastian, Sweetwater, Incredible String Band, Bert Sommer, Tim Hardin, Ravi Shankar, Melanie, Arlo Guthrie y Joan Baez, la reina del folk. El concierto se reanudó el sábado al mediodía. En ese segundo día se presentaron Quill, Keef Hartley Band, Santana (Carlos Santana, sí, el mismo, que tenía por entonces 22 años recién cumplidos), Canned Heat, Mountain y Janis Joplin, la gran voz del blues blanco que sumaba 26 años (moriría un año después, en octubre del 70). A la 1.30 del domingo subió Sly & The Family Stone (su set fue editado magistralmente para la película por un novel cineasta neoyorquino de 27 años llamado Martin Scorsese), luego siguieron Grateful Dead y Creedence Clearwater Revival, y a las 3 salió a escena The Who. Esa jornada concluyó con uno de los sets más impactantes del festival, a cargo de Jefferson Airplane, a las 9 y media de la mañana del domingo. A las dos de la tarde de ese día volvieron a sonar los instrumentos en el escenario. Abrió Joe Cocker, un inglés de 25 años que venía de tener un primer éxito con su versión blues de “With A Little Help From My Friends” de Los Beatles, en la que había tocado como sesionista un tal Jimmy Page, después guitarrista de Led Zeppelin, y luego se largó a llover. Las imágenes del público revolcándose en el barro, bailando y divirtiéndose –no olvidar que el festival fue también un gran pic nic de LSD y pastillitas de colores-, son otro gran momento de la película. Hasta que a las 6 de la tarde cesó el agua y pudieron tocar Country Joe and the Fish, Ten Years After, The Band (que ya venía siendo el grupo acompañante de Bob Dylan), Blood, Sweat & Tears y Johnny Winter. A las 3 de la madrugada fue el momento de Crosby, Stills, Nash & Young. Continuaron Paul Butterfield Blues Band y Sha-Na-Na. Y al final, Jimi Hendrix, quien había insistido en ser el ultimo músico del festival y se le respetó el pedido, por lo que arrancó… el lunes a las 9 de la mañana. Quedaban solo 80 mil personas en el predio. Pero el cansancio y el mal horario no impidieron que el set de Hendrix fuera decididamente histórico. La de Woodstock fue la actuación más extensa de su carrera: tocó 18 temas durante dos horas sin parar. Abrió con “Message to Love” y “Hear My Train A Comin'”, en la mitad del show hizo “Voodoo Child (Slight Return)”, el tema suyo que reversiona Divididos, y luego una versión a pura guitarra de “Star Spangled Banner”, el himno de los Estados Unidos. Cerró con “Hey Joe”. PEACE & LOVE Como festival, Woodstock fue un desastre financiero. Los costos de producción ascendieron a dos millones y medio de dólares, cinco veces más de lo estimado, por lo que la venta de tickets –no todos los asistentes pagaron, colados siempre hubo- no alcanzó para ni siquiera empatar. Y eso que los grupos no cobraron grandes sumas. Los que tuvieron cachet más alto fueron Jefferson Airplane y The Who: 12.500 dólares cada uno. Creedence Clearwater Revival obtuvo 11.500. El resto, menos. Santana, una banda sin nombre y ni disco editado, recibió 1.500 dólares y 750 por el derecho a aparecer en la película. Los altos réditos del Woodstock del 69 vinieron después, con la venta del disco y de la película. Ni qué hablar cuánto significó el festival para todos los músicos que participaron. Que lo diga Carlos Santana. El equipo de sonido que se usó en Woodstock podía amplificar la música para unas 20.000 personas como máximo, por lo que no es difícil imaginarse qué poco –y qué mal- pudieron escuchar los asistentes. Pero no hubo quejas. A fines de ese año 69, la canadiense Joni Mitchell escribió el tema “Woodstock” para sus amigos Crosby, Stills, Nash & Young. En 1971, la película ganó el Oscar al Mejor documental. En 1979, 1989, 1994 y 1999 se hicieron otros Woodstock, ninguno con la repercusión del primero. El director taiwanés Ang Lee está presentando en estos días el film “Taking Woodstock” y Michael Lang está publicando su libro “The Road to Woostock”. Acaban de ser lanzados un pack de seis CDs con las actuaciones más memorables del festival y un DVD con un nuevo montaje de la película de 1970. Hace unos años, unos inquietos periodistas del New York Daily News buscaron a la parejita que aparecía abrazada bajo una frazada en la portada del disco triple, y la encontraron. Se trata de Nicholas y Bobbi Ercoline, quienes hoy tienen algo más de 60 años... y siguen siendo pareja. |
||
|