|
Esta vez el viaje fue corto para Víctor Pintos, ya que Bolívar se encuentra a apenas 100 kilómetros de Olavarría, la ciudad en la que reside. Pero no por eso fue poco intenso. La presentación de sus libros sobre Atahualpa Yupanqui, realizada el viernes en la Biblioteca Bernardino Rivadavia de esa ciudad del centro de la provincia de Buenos Aires, en el marco del programa "Yo tengo tantos hermanos" que promueve la Secretaría de Cultura de la Nación, fue seguida por interés por los concurrentes y al día siguiente mereció una elogiosa nota en La Mañana, el periódico local.
Es la siguiente:
ANOCHE EN LA BIBLIOTECA RIVADAVIA
Víctor Pintos recordó a Atahualpa
Abarcar a Yupanqui en palabras es difícil sino se cuenta al menos con
una guitarra, sus versos y un retazo de los paisajes que amó, contó,
cantó y recorrió.
Víctor Pintos pudo hacerlo con calidez, sencilla
pero hermosamente anoche, en la biblioteca Bernardino Rivadavia de esta
ciudad, cuando presentó sus libros "Atahualpa Yupanqui - Cartas a
Nanette" y "Atahualpa Yupanqui - Un largo camino".
El periodista
olavarriense, de destacada trayectoria en medios de alcance nacional
como Página/12, Humor, La Razón y Sur, llegó a esta ciudad
especialmente invitado por la Dirección Municipal de Cultura por
intermedio del programa "Yo tengo tantos hermanos", que lleva adelante
la Secretaría de Cultura de la Nación en adhesión al centenario del
nacimiento de Yupanqui.
La directora de Cultura, Andrea Volpe,
agradeció la presencia del escritor en nuestro medio y expresó la
importancia que tiene recordar a un autor y compositor como Atahualpa.
Seguidamente el actor José María Alabart presentó al periodista y contó
detalles de la vida de Yupanqui, leyó un poema y una carta que el
cantor le escribió en 1978 a su esposa Nanette y que aparece en uno de
los libros presentados.
Ante un numeroso auditorio que se dio cita
en la sala de la biblioteca, Pintos habló sobre Yupanqui, contó
detalles de su vida personal y destacó que se conoce muy poco sobre
este gran compositor argentino nacido en Pergamino que recorrió
escenarios de Europa y Japón.
Explicó que tampoco se sabe demasiado
sobre su esposa, Nanette, una francesa canadiense con quien Atahualpa
tuvo un hijo y que fue, bajo el seudónimo de Pablo del Cerro, coautora
de piezas tales como Luna tucumana, Chacarera de las piedras o El
arriero. Nanette fue una notable pianista que llegó a Tucumán con la
Orquesta Sinfónica Nacional, conoció a Yupanqui y se enamoraron. Murió
un año antes que él.
Nacido en un pueblo del que solo queda un
monte y el recuerdo de los mayores, Campo de la Cruz, pasó sus primeros
años en J. Peña, donde llevó a la familia el trabajo de ferroviario de
su padre.
Atahualpa se sentía agradecido de su pobreza y de no haber
tenido más que su caballo con el que recorrió los caminos que
contribuyeron con paisajes y vivencias a la creación literaria.
Perseguido
por sus ideas sufrió la cárcel, torturas y la falta de trabajo. Fue un
hombre humilde, que vivió ganándose el pan con sus coplas, y muchas
veces trabajó más fuera que dentro del país.
El recorrido por el
"universo Yupanqui" que hizo Pintos en tono ameno, estuvo acompañado
por la proyección de fragmentos del documental "Caminos de Atahualpa"
en el que se mezclan declaraciones de Yupanqui, hechas a finales de los
años 80, con imágenes de los paisajes por los donde anduvo y la música
que hizo.
El músico murió en Francia el 23 de mayo de 1992 en la
soledad de un cuarto de hotel. Su cuerpo descansa en el lugar que más
amó: Cerro Colorado, a la sombra de un roble junto a uno de sus amigos,
Santiago Ayala, "El Chúcaro". En ese pedazo de tierra que le regaló un
hombre al que una vez Yupanqui se acercó tan sólo a llevarle sus versos
y las notas de su guitarra.
"Su obra se agiganta con el paso del
tiempo", dijo Pintos, y tal vez como contemporáneos aún no podamos
verla en su real dimensión.
|