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Entrevista en Veintitrés - Córdoba: "Acá hay músicos muy auténticos" | Entrevista en Veintitrés - Córdoba: "Acá hay músicos muy auténticos" |
| lunes, 01 de marzo de 2010 | |||||
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La revista periodística incluyó, en su edición publicada ayer, una entrevista de cuatro páginas a Víctor Pintos, en la cual el periodista opina sobre diferentes temas, entre ellos el panorama musical que encontró en Córdoba, y dio detalles sobre la conferencia multimedia "200 Latidos" que está echando a rodar.
Víctor Pintos, tres décadas de de periodismo rockero "Acá hay músicos muy auténticos" El creador del libro sobre los diez años del Cosquín Rock sostiene la necesidad de valorar la producción local y de cómo el cuarteto podría ser mejor considerado desde el punto de vista cultural. Sostiene que los espectáculos de Carlos Paz dan vergüenza: "Son un festival de culos". Por Guillermo Posada
“Acá se vive un mejor clima que en los festivales de Buenos Aires, el público todavía conserva esa ingenuidad positiva que allá se perdió. Allá transformaron a estos espacios en algo artificial y la gente se ha vuelto más cínica”, comenta en medio de los acordes que convida la exquisita guitarra de David Lebon desde el escenario. Mientras el fotógrafo retrata a Pintos, un chico pregunta si somos de la revista Rolling Stone. “No, de Veintitrés”, respondemos. “Sacame una foto lo mismo, loco”, pide con un dejo de decepción. Víctor no se percata. Desde la aparición de Almendra a la fecha, lleva más de 30 años viendo recitales, cubriendo distintos espectáculos musicales para los diarios y las radios más importantes del país. Disparó la industria literaria rockera con la historia de Tanguito, que fue llevada al cine. Ahora, instalado en Córdoba desde el año pasado, prepara el lanzamiento de una conferencia que recorrerá el país para contar a los más jóvenes los trazos de más de 40 años de la música popular argentina. En obvia referencia al bicentenario de la Revolución de Mayo, denominó "200 Latidos" a la conferencia multimedia que planea difundir a través de las secretarías de Cultura de ciudades y pueblos argentinos que quieran recibirlo. “Es como una devolución que hago a los pibes de todo lo que viví a través del rock y la música argentina. Para que ellos tomen conciencia de lo importante que ha sido, y es, la producción cultural del país, de la que muchas veces no tomamos conciencia”, cuenta Pintos. Ante una sociedad diletante, que por períodos menosprecia la producción cultural local y en otros levanta las banderas de lo autóctono con le cuchillo en la boca, Pintos cree que es necesario brindar a los jóvenes una mirada abarcadora de proceso cultural, en su aspecto musical, “después que los ’90 fueran terribles para la industria nacional, tan terribles como los ’70 pero sin estar cubiertos de sangre. Fue notable el vaciamiento, el elogio de la estupidez, la frivolidad, la apología del individualismo, culturalmente eso hizo mierda este país”. -¿A qué lo atribuye? -En todos los tiempos hubo pasatismos en la sociedad. Pero sucede que en ciertas épocas se generan los caldos de cultivo para que aparezcan esas flores con más fuerza. Los ’90 fueron muy jodidos, funcionaron como un virus que mataban cosas pero sin que se vieran cadáveres en las calles, una muerte silenciosa mucho más terrible. Dicen que es peor morirse congelado que de un tiro. Nosotros estuvimos a punto de morir de hipotermia y nos salvamos de pedo, o algunas partes del cuerpo se salvaron. -Hay partes de ese cuerpo que siguen entumecidas. -Totalmente, y aun queda gente completamente adormecida. Pero el problema no es la gente que lo vivió, sino los hijos de esa gente. Porque esa generación se esperanzó en los ’80 pero cuando se hizo adulta, en los ’90, sólo trató de cambiar el auto lo más seguido posible. No hablo de todo el mundo sino de la figura social. A su vez, los hijos de esa segunda generación, los jóvenes de hoy, vienen con la información cambiada. Además son esponjas que absorben lo que ven a su alrededor, que en general no está bueno. Pero dame dos horas con esos pibes y te aseguro que no se aburren, he visto muchas mandíbulas que se caen. En ese sentido, el multimedia 200 latidos quiere contar que en nuestro país donde vivimos hubo un pasado de esplendor de la cultura popular, que genera la envidia de muchos países. Este es el país de Atahualpa Yupanqui, Carlos Gardel, Mercedes Sosa, Cuchi Leguizamón, Luis Alberto Spinetta, Roberto Goyeneche, Aníbal Troilo, Charly García, de muchos tipos grossos. -¿Qué reacciones encuentra en los chicos? -Cuando les cuento que Dino Salussi era un grosso, los pibes me contestan ‘todo bien, pero ahora no hay nadie’. Momento, les digo, posiblemente no estén en la radio o la televisión, pero hoy tenemos a Luís Salinas, Pedro Aznar, artistas muy importantes y con mucho futuro que quizás ahora estén perdidos en esta cosa actual que ‘todo es lo mismo’. En los ’90 se perdieron las radios de rock, salvo la Rock&Pop. La FM Hit pasaba Guns&Roses y Shakira todo junto, y no es lo mismo. Tampoco es lo mismo La Mancha de Rolando que Cristian Castro. La gente escucha hoy La Mancha de Rolando por la radio pero… En qué radio y presentado por quién. ¿Se sabe de donde viene esa banda? ¿Quién es el pibe que canta? Se llama Manuel Quieto, es sobrino de Roberto Quieto, el comandante montonero ¿Cuándo vas a escuchar por la FM 100 ese dato? Y no es que las locutoras lo oculten por jodidas ¡Es que ni siquiera lo saben! También ignoran que Aníbal Troilo es nuestro Miles Davis. Hay mucho para mostrar y para enseñar, yo no tengo miedo en decir que voy a enseñarle cosas a los pibes. Les voy a contar que Bono (cantante de la archiconocida banda pop U2) se cruzó con Mercedes Sosa en Copenhague, se puso de rodillas y le dijo ‘un gusto conocerla’. Ese tipo de cosas es necesario contarlas. Afortunadamente me pasó de tirar datos y encontrar pibes que anotan. Y después el mail es el contacto para que te cuenten que empezaron a escuchar Pescado Rabioso y hoy son fanáticos de la banda. El libro de Tanguito también abrió muchas puertas. Sin ser un iluminado me creo con la responsabilidad de transmitir muchas de las cosas que aprendí. - ¿Qué características técnicas tiene el multimedia? -Les paso imágenes en la pantalla, discos de vinilo, grabaciones de cassette, les muestro una revista, les cuento que cuando sucedió la explosión rockera de Malvinas no existían las FM, la TV era en blanco y negro y no tenía control remoto, cosas elementales que los chicos no las saben y sirven con disparador ¿Quieren saber si el nacimiento del rock fue una epopeya? Mirá, cuando salió el primer disco de Almendra no había cassette y pocos tenían tocaquiscos. O sea que ibas a la casa de un amigo, lo escuchabas y te lo tenías que prestar atención porque después pasaba un montón de tiempo para volver a oírlo, no lo pasaban por radio. Pero todos nos aprendimos esas canciones. Por eso es grosso el rock argentino. Porque de sus primeros 18 años, 15 los pasó bajo gobiernos no democráticos.
Poder local -¿Qué papel deberían tener los productores locales para el desarrollo de la industria cultural cordobesa? -Humm, yo le tengo un poco de miedo a decir qué debería hacer la gente. Sí puedo hablar de lo que me gustaría. Hasta ahí llego. Y si te referís a los productores de espectáculos y a los editores de libros y a los gestores culturales en general, me gustaría que miraran con los mismos ojos el talento local que el foráneo. A veces pareciera que eso no ocurre. Yo creo que Córdoba tiene características de Barcelona pero todavía no se dio cuenta. Los Auténticos Decadentes es una banda que toca desde hace años y es sinónimo de la diversión, y felizmente no es Valeria Linch haciendo algo entretenido. Lo más grosso que pasó después de Decadentes, con ese corte divertido, son Los Caligaris, que tienen un camino fabuloso, mezclando el rock, reege, ska y el cuarteto. Hay que darle manija en las radios a grupos buenos de acá. Existen más Salzanos que no son conocidos para el público, por más que no dirijan el Cineclub o no escriban en La Voz del Interior. ¿Cómo puede ser que dependa de escribir en el diario, o no, que te respeten como artista? Se debe empezar a transitar otro camino, hace falta una rebelión juvenil en Córdoba. Por eso es muy valioso que haya folkloristas acá que evitaron el camino fácil de los nocheros para hacer plata y están haciendo su propia huella. Raly Barrionuevo, Paola Bernal o los Coplanacu son expresión de algo auténtico que debería profundizarse. Si viene Sofovich con su festival de culos del verano a llevarse toda la plata, le armemos un festival en frente con estos artistas, con Los Cocineros. Promovamos opciones diferentes y después vemos que elige la gente. -¿Qué lectura hace de la movida de espectáculos artísticos en el verano cordobés? -Carlos Paz con su verano de farándula da vergüencita, no?. Lo más triste es que mucha gente de acá cree que Córdoba se hará más importante alentando la llegada de toda esa bola de estupidez y frivolidad, sin advertir que la plata la embolsan, se la llevan y acá solo queda basura contaminando, aún más, el dique San Roque. Está Cosquín en dos variantes. El Cosquín de folklore tiene cosas interesantes y otras que no. Rescato que, más allá de tantos pesares, el festival está llegando a sus 50 años. En cuanto al Cosquín Rock, es muy valioso. Le criticaría que no ha sido capaz de ampliar su mirada para abrir sus puertas a músicos talentosos como Gustavo Cerati o los nuevos cantautores como Gabo Ferro y Coiffeur. Por momentos siento que hay demasiado rock de tres tonos y poco de otras cosas. Pero hay que reclamarlo, así se pueden cambiar las cosas. De Jesús María elegiría hablar primero de las jineteadas, que parece ser lo más importante del festival. Me dolió en el alma la muerte del jinete. Fue terrible. Yo sé que la tradición campera no se impresiona con esa brutalidad, y lo respeto. Pero creo que a nadie le permitirían hacer una competencia de motociclismo con los pilotos sin cascos, para que la televisión invite en vivo y en directo al morbo de los espectadores, que dicen disfrutar de la velocidad pero en algún lugar de sus almas están esperando que alguien rompa su cabeza contra el guard rail. -¿Cuáles son las particularidades locales que deberían explotarse? ¿Qué diferencias positivas y negativas encuentra, conforme a su experiencia, en relación a lo que sucede en Capital Federal? -Me gustaría que se reparara con más atención en todo lo original que tenemos en Córdoba. Acá hay mucho de lo que no hay en Buenos Aires ni en ningún otro lugar del mundo. Con eso podríamos salir a cualquier lado a hablar con todos de igual a igual. Es lo mismo que pasa a nivel mundial con la Argentina. Alguien se dio cuenta, hace algunos años, de que el tango estaba muriéndose de tristeza, solo y olvidado, y que había que recuperarlo. Y se lo rescató. Cuando asumimos que es original y que no hay nada igual, ni siquiera parecido, en el mundo, el tango se convirtió en una poderosa industria cultural. Y ahí está, está vivito y coleando, otra vez con figuras jóvenes que lo renuevan, con orquestas de pibes con pelo largo y con mucha gente joven bailando en las milongas. Los turistas consumen, es cierto. Pero lo interesante para nosotros es que el tango es una cultura que sigue viva. -Por último, ¿qué valoración hace del cuarteto cordobés? -Primero, lo obvio: me rindo ante su masividad y ante su increíble llegada al corazón del público más sencillo. Pero no tengo la mirada näif del porteño que tira flores al voleo para quedar bien con mucha gente, y no advierte que esta música tan seductora para el baile también es, en la gran mayoría de los casos, excesivamente elemental, o no está bien interpretada, o marcha por la vida solamente con el signo pesos entre ceja y ceja. Me doy cuenta de que el cuarteto podría ser mucho más de lo que es desde el punto de vista cultural. Sobre eso habría que operar, para alentar a los creadores que quieren elevarlo, llenarlo de contenido, reinventarlo, exportarlo seriamente, hacerlo más útil a la gente. Me encantaría que apareciese un Rubén Blades del cuarteto, contando qué es Córdoba, qué fue de su pasado contestatario, qué podemos pedir del futuro, qué podríamos hacer para ganarnos una vida mejor. Si no hubiera sido por Blades, la salsa habría corrido el riesgo de seguir siendo eternamente un “¡vamos a bailar, chicaaa, escucha ese tumbao', a gozaaar!”.
Recuadro:
La importancia de una canción
Callejeros y los medios
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