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Victor Pintos

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Inminente edición del libro sobre el Cosquín Rock: aquí, un adelanto
viernes, 11 de diciembre de 2009
En los próximos días será publicado "Cosquín Rock", el libro que recorre los 10 primeros años de historia del más importante acontecimiento que tiene el rock en el interior de la Argentina. La obra, que presenta relatos en primera persona de José Palazzo, responsable del festival, fue producida por Víctor Pintos. Aquí se presenta un adelanto. El capítulo que cuenta entretelones previos a la polémica primera llegada de Charly García al festival.

Yo no conocía a Charly García.

Adrián Canedo de Booking Management, que era quien lo comercializaba, le hizo llegar la invitación para que tocase en el tercer Cosquín Rock y Charly dijo que quería poner sus condiciones.

-Bueno, no hay problemas.

-Pero es que Charly quiere hablar con vos.

Se me frunció el orto.

Para mí era como ver al Papa. O a Elvis Presley.

 

Charly, mi ídolo absoluto e indiscutido, el tipo que generó en mí toda la genética de la música.

 

Mi mamá, cuando yo tenía 6 años, me quiso regalar un disco de rock y compró uno de Piero y yo quería uno de Kiss.

Me pasé una semana llorando.

 

Bueno, ella creyó que era lo mismo cualquier disco de la batea de rock y compró ése.

Así uno puede terminar odiando a Piero, no.

Pobre Piero, que no tuvo nada que ver con esto.

 

Fue por entonces que el rock entró en mi vida.

Y con él, Charly García.

 

El rock en mí viene de ahí, más allá de Kiss y de que cuando era chiquito quería pisar pollitos.

Después me puse a tocar el bajo.

Mi semilla de rock es Charly García.

 

Lo vi tocando “Yendo de la cama al living” en Atenas, cuando tenía 11 años, en un concierto al que fui con mis primos, los Viale.

Ahí empezó todo.

Y ahora pedía reunirse conmigo.

 

Llegué a su casa, toqué el timbre, me atendió un manager o algo así.

-Entrá, vas a tener que esperarlo.

 

Me quedé en el living, un lugar con mucho olor.

Con ese aroma que tienen las discotecas de día.

 

Había un señor durmiendo profundamente debajo de un piano que estaba pintado de plateado.

Eso me impresionó mucho.

 

Esperando, como yo, había una cronista de televisión, un camarógrafo y otras dos personas.

En un momento escuché que se abrió una puerta.

Y al manager que dijo: -Acá hay alguien que te quiere ver.

 

Mi corazón taca taca taca.

A mil por hora.

 

Me invitaron a pasar.

Empujé la puerta y ahí estaba Charly García en su cama.

En bermudas.

 

-Hola Charly.

-Hola loco.

 

Los dos solos en su pieza.

El sentado en su cama.

Yo, parado y buscando dónde poder sentarme.

Totalmente shockeado.

 

Y empecé a hablar.

Había ido a negociar cosas.

No podía hablarle de dinero, lo mío era negociar cosas.

 

Le dije que el Cosquín Rock es un festival independiente, federal, que lo hacemos gente del interior.

Hablé convencido de que eso lo conmovería.

Todo lo contrario. Parecía como si eso le hubiera dado inseguridad.

 

Tenía  un bajo asomándose por debajo de la sábana.

Yo hablaba y él hacía pum pum pegándole al bajo.

 

Seguí.

Quería que supiera qué significa para nosotros el festival.

Hasta que en un momento hizo un gesto con la mano como diciendo: -Bueno, ya está. Ahora te voy a decir qué quiero.

 

El manager me dijo: -Vos anotá.

 

Volví a buscar adónde sentarme.

Nada.

Hasta que vi algo así como un parlante y un minicomponente.

El se dio cuenta de qué buscaba.

-Dale, sentate ahí.

 

-Bueno, a todas las cosas que te pida, vas a tener que decirme que sí. Pero yo te voy a mirar y vos me vas a decir con cuáles vas a cumplir y con cuáles no.

Uh.

 

-Quiero que toque el piano Martha Argerich en una de las puntas del escenario.

Me lo decía y me miraba como preguntándome: -¿Vas a poder eso?

-Bueno, ya llamamos. No hay problema.

 

-Quiero que esté Diego Maradona haciendo jueguito cuando yo toco el piano.

Y nomás ahí me miró como diciéndome: -Y no me digas que sí, lo que te estoy pidiendo es una pelotudez.

-Bueno, eso no sé, porque Diego…

Eso le gustó.

 

Me miró como diciéndome nos vamos entendiendo, yo te estoy pidiendo una mogolicada y vos no me digas que sí a todo, cordobés gil.

 

Después me pidió que armáramos una tarima que saliera del escenario hacia el público.

El quería saltar de ahí para desaparecer, y así terminaría su concierto.

-Lo de desaparecer no creo, Charly, porque está todo lleno de gente.

-Claro.

-Bien.

-Bueno, quedamos en Martha Argerich, Maradona y la tarima.

 

Aproveché.

-Ahora quiero pedirte un favor. Que estés conmigo en la conferencia de prensa del festival.

Silencio.

-Dale. Voy a ir.

 

¡Sorpresa!

Y seguí.

-Lo que sí te pido, es que llegues.

-Sí. Pero para que a vos te sirva, arreglá para que estén los de Canal 13.

Un maestro.

 

Y cuando ya me estaba por ir, me dijo: -Quiero que esté el escenario como cuando hice los conciertos con el florero.

 

Me di vuelta y lo miré. No había entendido.

 

¡El florero era Nito Mestre!

Me fui riéndome solo en el taxi.

 

Volví a Córdoba esperando encontrarme con alguien cercano para contarle que había estado con Charly García. 

 
COSQUÍN 2011, POR CANAL 10 DE CÓRDOBA
En los cuatro días previos al festival, Víctor Pintos dio a conocer su documental "Cosquín, una historia viva", realizado en alianza con la productora cordobesa Cinepress. Luego comenzó a realizar un ciclo en vivo desde un estudio montado en la Plaza Próspero Molina, al lado del escenario Atahualpa Yupanqui. Este envío, "Cosquín la previa", se emite de 21 a 22.30, momento en el que comienza la televisación del festival. Todo por Canal 10 de Córdoba.